“La terapia es un proceso que te lleva conocerte a ti mismo” expresa Rafael Alarcón Condado.
El licenciado en educación física y psicoterapeuta nos habla acerca de las necesidades emocionales de las personas, las afectaciones de la salud mental y aborda también los rezagos educativos que la pandemia de COVID-19 generó a nivel preescolar y las decisiones que los encargados de la educación tuvieron que tomar.
“Yo no tacharía a las redes sociales como algo negativo, sino más bien
la forma en que las utilizamos”. Puntualiza el docente que las redes
sociales como tal no son algo negativo, y que la raíz de la situación podría radicar
en la forma en que se utilizan y el tiempo que se les destina, sumando
situaciones negativas a las necesidades emocionales de las personas, que pueden
resultar en un estado emocional no grato.
Aterrizando en el tema de la
experiencia de Rafael como docente a nivel prescolar, respondió ante la problemática
generada por la pandemia de COVID-19 en los niños que vivieron su primera etapa
escolar en un contexto con tantas problemáticas y situaciones atípicas. “En el caso del nivel preescolar, podríamos
marcarlo como si hubiera un estancamiento en el desarrollo de los niños” respondió
ante el planteamiento de la pregunta, puntualizando además en que para los
niños fue un cambio de etapas significativamente difícil.
“Fue muy fácil identificar estas consecuencias que tuvo el
confinamiento” posterior a esta respuesta, mencionó algunas de las dificultades
que pudo observar desde la parte de la educación física, como lo fue la complicación
con la que los niños, luego de su regreso a las clases presenciales, se
desenvolvían en aspectos motrices básicos tales como correr, caminar, brincar o
lanzar, esto debido a que, debido al contexto, en casa los niños no tenían una
estimulación adecuada de estos
Menciona que actitudinalmente, la
problemática más notoria fue la dificultad que tenían los alumnos de identificar
la autoridad, reflejando la manera de actuar que desarrollaron en casa a lo
largo del confinamiento. Comenta que muchos niños no tenían esa oportunidad de
convivir de más allá de uno o dos niños, y cuando llegan se encontraron en un
grupo de 15 o 20 niños, por lo que se les dificultó mucho el hecho de seguir
reglas y respetar.
Señala que el rezago que más
tiempo van a arrastrar los niños afectados por el confinamiento es la
intolerancia a la frustración, debido a la dinámica de inmediatez con la que se
desarrolló su primera etapa de crecimiento. Preocupado, enfatiza también la
gravedad del surgimiento de casos de ansiedad en los niños, y menciona que los acercamientos
de los planes educativos para abordar esta problemática son buenos, pero un tanto
superficiales e insuficientes para los niveles de gravedad de la situación.
” Si tú me preguntas ¿cuál sería
lo ideal? yo te diría que lo ideal sería que hubiera en cada institución un
psicólogo para atender no sólo a los alumnos, sino también episodios que podrían
presentar los maestros. Los maestros no dejen de ser seres humanos.” planteó el
docente ante el cuestionamiento sobre el impulso actual a la cultura de la
salud mental en las instituciones educativas.
Regresando al tema de la psicoterapia,
Rafael habló sobre la dificultad con la que las personas inician y mantienen un
proceso de terapia. Dice, que el momento en el que decides comenzar un proceso,
ya eres parte una transformación, y eso genera en las personas generalmente
desde las primeras sesiones una sensación de cambio y de logro, el cual motiva
al paciente a continuar un proceso. Explica que es difícil establecer un tiempo
en el que paciente pueda sentirse realizado, pues cada problemática es diferente
y por ende se aborda de diferente manera.
Recalca Rafael que todos tenemos
tenemos áreas de nuestra vida que, con el su apropiado cuidado, ayudan a llegar
a un equilibrio y a una estabilidad, no a la felicidad absoluta, pero que desde
la estabilidad es más fácil abordar las situaciones adversas que puedan
presentarse. Plantea que el aspecto físico es un aspecto que debe ser
prioritario para aquel que pretende buscar una estabilidad. Desde las horas que
se destinan al sueño, la alimentación y la actividad física son fundamentales para
obtener muchos beneficios que finalmente repercuten en la parte emocional.
“Todos gestionamos nuestras
emociones, solo que algunos las gestionamos de manera sanas y otros lo hacemos
de manera insana” dice el docente sobre la importancia que tiene la manera en
que abordamos nuestras necesidades emocionales, en la que se debería priorizar reconocer
las emociones que se experimentan y saber atenderlas y gestionarlas de manera
sana. Además, menciona que es de suma importancia atender la parte espiritual,
y agradece que debido a las redes sociales se esté normalizando el acercamiento
de las personas a herramientas y alternativas de contacto consigo mismo.
Otro de los aspectos que Rafael
resalta es el de trabajar la parte cognitiva, esto tiene que ver con todo aquello
que refiere al conocimiento. “Tenemos que estar aprendiendo cosas nuevas” afirma
el maestro. Dice que el constante proceso de aprender es una forma de etapa
ocupacional, la cual desvía nuestra atención de pensamientos negativos que
generen afectaciones en nuestra salud mental. A estos aspectos importantes para
la conformación de una salud mental estable, agrega la diversión sana, comenta que
tenemos que aprender a divertirnos de manera sana. Habla acerca de que
necesitamos ese desfogue de emociones, y que acciones como jugar, ir al cine o
salir con amigos nos permite liberar.
Concluye reafirmando que brindando la suficiente atención e importancia a estas pautas es factible conseguir una buena salud mental. El trabajar estos aspectos con constancia, dice, se convierte en una terapia ocupacional en donde todos los días atiendes estas.



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